El movimiento feminista de Euskal Herria no puede hacer abstracción de su condición nacional. La experiencia histórica nos muestra que la integración anacional en el movimiento feminista de los Estados-Nación (Estatal-Francés y Estatal-Español), nos convierte en sujetos de segunda categoría, sin registro en la historia, sin identidad y sin voz. El movimiento feminista de Euskal Herria necesita superar el feminismo eurocentrista que siempre se ha caracterizado por su incapacidad en reconocer y respetar "la diferencia". Por ello las feministas abertzales reivindicamos también nuestra especificidad nacional, es decir, nuestra dimensión propia, cultural, ideológica y política y no solo económica y social.
En el mismo sentido, el poder patriarcal, capitalista e imperialista genérico se transforma en Euskal Herria en el poder de dos Estados-Nación que dividen y destruyen nuestro pueblo. Participar en ese poder es también participar en un poder de dominación que reproduce las diferencias sociales y aniquila nuestra nacionalidad. Por todo ello, el nuevo poder femenino posible para las mujeres abertzales se inserta en el poder emergente de la nueva sociedad a construir y del pueblo oprimido, que necesariamente se asienta en el marco territorial de Euskal Herria, convertido para nosotras en Marco Autónomo de Lucha Feminista. Así, el Movimiento Feminista Vasco debe ser una parte sustancial y consustancial de ese nuevo poder emergente que el Pueblo Trabajador Vasco está creando en el ámbito de Euskal Herria.
La superación de la relaciones de dependencia y sumisión que históricamente opera sobre la mujer pasa por la necesidad de articular su lucha específica y concreta con las demás formas de lucha que se globalizan en la formación social en cuestión. La estructura de clases de cada lugar y las peculiaridades históricas concretas explican los movimientos sociales y políticos en el interior de las formaciones sociales. Estos toman la forma de "convergencia" de luchas de clases y de sectores sociales diferenciados, conformando el carácter específico de la dinámica socio-política.
Así, la lucha contra el sexismo y el sistema patriarcal se inserta aquí en la lucha por la construcción de Euskal Herria y por un sistema económico basado en las relaciones de igualdad y solidaridad. La definición de Euskal Herria como marco de lucha propio que articula las contradicciones de clase, nacional y de sexo, define el lugar de encuentro donde convergen los intereses y las necesidades de las mujeres vascas. Y ello por varias razones:
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